viernes, 2 de julio de 2010

Historia y Leyenda de la China Poblana

La legendaria "china poblana" fue un personaje histórico que vivió en la época colonial y cuya vida se pierde entre la realidad y la fantasía de una época en donde los milagros y las visiones estaban a la orden del día.

La historia de la "china poblana" comienza cuando hacia 1621, el virrey marqués de Gélves expresó su deseo de tener a su servicio una joven chinita que fuese tan exótica en palacio como un papagayo en su jardín. Un mercader que trajinaba entre Acapulco y Manila, enterado de este capricho trajo en la Nao de China a una niña hindú de unos doce o catorce años. Sin embargo el mercader no entregó la joven al virrey sino que la vendió como esclava al rico capitán Miguel de Sosa, que vivía en Puebla de los Ángeles casado con Margarita de Chávez, y quien pagó diez veces más de lo que pagaría el marqués de Gélves. Gracias a la pareja Sosa llegó a conocerse el pasado de la muchacha
La "chinita" se llamaba Mirra y había nacido princesa en las remotas tierras del Gran Mogol o Mogor, o sea la India. Así que aunque todos le decían "china" cariñosamente, porque así se usaba entonces decirle a la servidumbre femenina y joven, Mirra no era china sino indostana o india. En su tierra natal, cuando Mirra tenía diez años de edad, sus padres tuvieron que abandonar su ciudad y se fueron a vivir a un puerto cerca de los portugueses. Un día arribaron los piratas y la niña fue raptada y despojada de sus ricos vestidos y joyas y encerrada en una bodega. Así, de princesa pasó a ser esclava.


Al llegar a Cochín, un estado al sur de la India, evangelizado por Francisco Javier, Mirra logró escapar y refugiarse en un misión de padres jesuitas que la cristianizaron y bautizaron con el nombre de Catarina de San Juan. Años más tarde, regresaron los piratas al subcontinente indostánico y, al reconocerla, volvieron a capturarla y la vendieron en Manila como esclava donde la entregaron al mercader que la llevó a la Nueva España.


El matrimonio poblano no tenía hijos y compraron a la chinita para adoptarla como hija, aunque siguió siendo esclava. Así, quedó en casa de los Sosa entre ahijada y sierva. Mirra (o Catarina) era bellísima, aprendió con sus padres adoptivos a hablar el español, a cocinar y a hacer primorosas labores de aguja, pero se negó a aprender a leer y a escribir. Catarina se hizo muy popular por su belleza y manera muy peculiar de vestir, a la usanza hindú. Cuando salía a la calle siempre llevaba un manto que le cubría la cabeza y parte de la cara y doblándolo de mil formas distintas, como el sari de las mujeres en la India. Desde esta época, Catarina gozó de la piadosa estimación de buena parte de la sociedad poblana y contó con el apoyo de la prestigiada Compañía de Jesús así como con la de otros clérigos.


Don Miguel Sosa murió en diciembre de 1624 y en su testamento dio la libertad a Catarina quien se quedó, propiamente, en la calle. La recogió el clérigo Pedro Suárez y vivió en la pobreza haciendo vida ascética y siempre vestida con su indumentaria de saya, manto y toca. Desde ese momento, comenzó a revelarse una nueva faceta de la "china" Catarina, empezó a tener visiones místicas. Decía que jugaba al escondite con el niño Jesús, que veía a ángeles y a la Vírgen, que una escultura de Jesús Nazareno le hablaba largamente y que los demonios la acosaban. Si al principio la consideraban loca, con el tiempo fue respetada y hasta llegó a ser venerada. Cientos, miles de personas veían en Catarina a una profetisa y entre esos miles se contaban desde el obispo de Puebla hasta los sacristanes de la Compañía de Jesús, pasando por todos los jesuitas de la época.
 
Catrina vivió 82 años y murió el 5 de enero de 1688. La muchedumbre que fue a su velorio la besaban y arrancaba pedazos de su mortaja para conservarlos como reliquia. Tal fue la veneración que inspiró Catarina, que desde 1691 el tribunal de la Santa Inquisición tuvo que prohibir la reprducción de sus retratos para que no se le adorara como santa. El sepulcro de Catarina de San Juan se conserva en la sacristía de la iglesia de la Compañía de Jesús en Puebla bajo una lápida de azulejos.

martes, 25 de mayo de 2010

Poema a Linares Nuevo León

Las Glorias de Linares, tienen  gusto singular
son de leche y corazones envultos en celofán.
El primero  que las hizo fue  Melesio, el  del Barrial
y  a Melesio se le debe Calidad y Cantidad.

Las Chicas de Linares
Ya no tienen Corazón,
se los han puesto  a las marquetaz
para darles más sabor.

Estos Dulces Tan sabrosos de todita la región
le han ganado  nombre y fama,
a Linares Nuevo  León.

lunes, 24 de mayo de 2010

Danza de Chicaleros (Galeana Nuevo León)

“El Guardián de Nuevo León” es el cerro que custodia la antigua Hacienda de San Francisco de los Blancos, en el municipio de Galeana, al Suroeste del Estado de Nuevo León. La danza de Chicaleros se ha practicado en ésta por más de cien años.

El nombre de “Chicaleros” proviene del “Chical”, platillo tradicional de cuaresma, elaborado básicamente con elote macizo, chile colorado y especies. Cuando los danzantes llamados “Viejos” tienen hambre, llegan a cualquier casa a pedir alimento y la gente les convida este platillo, por eso los llaman chicaleros. Una semana antes de la Semana Santa, “el mayor” o “diablo mayor”, se encarga de organizar y enlistar a los participantes de la danza, le entrega un informe al juez auxiliar, que junto con el “mayor” vigilará que todo se realice en orden. La danza se desarrolla todos los días, desde el Miércoles Santo por la tarde, hasta el Sábado de Gloria.


Los personajes son: los “viejos chicaleros” (pueden apuntarse todos los que lo deseen); “la vieja”, que se convierte en el personaje principal y es un hombre vestido de mujer; y “el Federico”, un monigote hecho de trapo y relleno de zacate, que atan sobre el lomo de un burro, de preferencia viejo, para jugar con él. La indumentaria de “la vieja” es ropa común de mujer, peluca, bolsa, medias de popotillo, huaraches y máscara. Ésta, tradicionalmente se hace con una caja blanca de cartón con orificios para los ojos y la boca. Las pestañas, cejas, nariz, labios y mejillas de color rojo se pintan de colores. Al iniciar la danza, los participantes se colocan en dos líneas a las que también se pueden integrar los niños, a sabiendas de que, si alguno se sale de la fila, uno de los viejos lo perseguirá y castigará. La disciplina marcada para los danzantes exige absoluto silencio mientras se porta la vestimenta porque ellos evitan ser reconocidos. Además de quedarse callados, se cambian de máscara cada día por si alguien los hubiera identificado. El castigo para cualquier desobediencia es el chicotazo.


El Viernes Santo por la tarde es costumbre que los viejos “hurten” algunos objetos que fácilmente pueden ser reconocidos por sus dueños, quienes deben esperar al día siguiente para recuperarlos a cambio de una modesta cooperación. El dinero que se recoge lo destinan para pagar los gastos de la música y el baile en general.


El Sábado de Gloria, por la mañana, se organiza la quema de “El Federico”. Después de pasearlo por las calles amarrado a un burro, le prenden fuego a los cohetes que lleva insertados y después de esto, se entregan los objetos hurtados el día anterior. Antiguamente se preparaba un verso para cada uno de ellos, el cual se recitaba al momento de la entrega.


Por la tarde de ese día, llega el momento cumbre de esta manifestación popular: “la chicalera" o "vieja” debe conseguir novio y además debe ser del agrado de sus padres, es decir, de todos los viejos chicaleros. “La vieja” se pone al centro del grupo de viejos, quienes le llevan hombres para que bailen con ella, y acto seguido le piden con señas dinero al bailador. Si a la chicalera le gusta su pareja de baile, trata de huir con él, pero es interceptada por los chicaleros, que siempre la custodian. Si alguno de los hombres se niega a bailar con ella, de todas maneras debe cooperar y se le castiga con el tronido del chicote. La vieja hace varios intentos de fuga, hasta que lo consigue.


Los sones tradicionales son: El Pica Perica, El Patito, La Varsoviana. Además, bailan Polkas, Redovas, Chotises y Huapangos, siendo estos últimos sus favoritos. Los instrumentos que acompañan las danzas son acordeón de botones y guitarra o bajo sexto.

lunes, 3 de mayo de 2010

La Picota

La  música y bailes de ésta región montañosa del centro del estado tiene su origen en la Villa de San Carlos, enclavada en las serranías que sirvieron de refugio de los grupos indígenas que huían de los colonizadores. Dichos grupos atacaban sorpresivamente a las poblaciones fundadas por españoles, por lo que las autoridades civiles y militares imponían castigos ejemplares a quienes caían prisioneros.

La palabra Picota significa Palo alto o Columna, donde se exponía a la vergüenza pública a los reos al compás marcial de tambor y clarinete. Al paso del tiempo el pueblo adopta esta música, acoplándola a los ritmos alegres y movidos característicos de nuestro estado. En la actualidad existe la picota en la plaza de esta villa, y durante las fiestas populares la gente se reúne alrededor de ella para bailar.

Los instrumentos que se utilizan para la ejecución de este género son el clarinete y la tambora, que bastan para despertar el gusto de los bailadores.

La danza se inicia a base de breves saltos e indicaciones, con un marcado remate cada cuatro compases de ritmo de la música, mientras se toca con fuerza y entusiasmo.

Previamente el que toca la tambora, con sus percusiones anuncia e invita la fiesta colocándose en un lugar visible o en la punta del cerro. En el caso de las bodas, avisa que los novios han llegado; estos son acompañados por una comitiva que los espera en el Encino de los novios (árbol ancestral en donde los más allegados esperan que los novios regresen después del matrimonio para acompañarlos al lugar donde se ofrecerá la fiesta en su honor).

En el aspecto musical, la tambora y el clarinete se acoplan a la manifestación popular de la gente de la sierra, que así difundió un modo muy gustado de interpretar las melodías; su rasgo diferente y singular, consiste en que no se elabora música especial para estos instrumentos, sino que con ellos se interpreta cualquier aire musical como huapango norteño, polka, redova, chotis y vals solo con tambora y clarinete, lo que le da una sonoridad y ritmo originales. La Picota, en Tamaulipas, es una expresión popular que debe conservarse genuina y sin deformaciones.

domingo, 2 de mayo de 2010

AXKAN EXPRESIÓN DE MÉXICO

El dia de ayer 1º de Mayo del 2010 la compañia de danza folklórica AXKAN EXPRESIÓN DE MÉXICO debuto con GRAN EXITO en el Museo del Palacio de Gobierno , en la ciudad de Monterrey N.L.

AXKAN mostró un recorrido por el vecino estado de Tamaulipas
con su programa Titulado "TAMAULIPAS BAILA" (huasteco,picotas y polkas).


Angel Guerrero
G.Mk


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